Polícía Local
Ronda
Anécdotas
Esta nueva sección está dedicada a reflejar las anécdotas que nos han parecido más interesantes relacionadas con las intervenciones que
hacen los policías a diario. En breve irán apareciendo muchas de ellas, ya que las estamos redactando.
Bebé en el maletero
Móvil al volante
El tren increíble
Susto en la Jefatura
Sorpresa en alemán
Nuestro Paquito
Bebé en el maletero
Mes de Julio, turno de tarde, cae el sol con todas sus fuerzas y el vehículo policial sin aire acondicionado, parece un horno. Sobre las 16:00
horas nos comunica nuestra central que en el cruce de la calle Sevilla con Mariano Soubirón hay un vehículo estacionado a pleno sol y dentro
de su maletero salen los lamentos de un bebé. Inmediatamente y con las señales de urgencia, nos dirigimos al lugar pensando que si es verdad
el comunicado, con el vehículo estacionado al sol el bebe poco puede aguantar.
A nuestra llegada al lugar, un grupo de personas rodean un vehículo y al vernos con gestos de impaciencia y de alarma nos indican que hay
un bebé dentro del maletero, que actuemos, que hagamos algo. Un poco acelerados por lo que podía ser y por la presión de la gente,
intentamos confirmar lo que parecía evidente. Y efectivamente de dentro del capo del vehículo se oía claramente el llanto de un niño. Sin pensar
siquiera en localizar el propietario del vehículo, con la llave de cambiar las ruedas del patrullero, lo forzamos ansiosos por sacar al niño. Pero
no, no había un niño, había un chivo, un cabrito. ¡Que alivio!, cualquiera lo hubiera dicho después de oír sus lamentos. Y el vehículo, un Talbot
Horizont, el del carnicero de un carnicería muy próxima, sita en la calle Sevilla, que alarmado por tanto jaleo se personó en el lugar
encontrándose con su vehículo forzado.
Una vez explicado lo sucedido y no sin advertirle que no era muy justo tener a un animal a pleno sol y sin ventilación dentro de un maletero,
el carnicero comprendió nuestra actuación, se disculpó por tener el animal de semejante manera, alegando que había sido solo para un
momento, y no pidió que se le arreglase el maletero.
M.C. Ronda.-
Móvil al volante
En cierta ocasión nos encontrábamos un compañero y yo realizando un control preventivo de alcoholemia, prestando especial atención al uso
del teléfono móvil por los conductores, en atención a la campaña que a tal efecto se estaba realizando.
Pues bien, en un momento dado, observo que mi compañero “salta” rápidamente a la calzada y procede a dar el alto con las señales
pertinentes, a un vehículo que se aproximaba a nosotros. Presto atención al vehículo, hago lo mismo con mi compañero y no acabo de entender
el porqué de su conducta.
- ¿Qué haces? Le pregunto.
- Voy a denunciarlo porque viene hablando con el teléfono móvil- , me contesta. Mi reacción ante su respuesta fue una sonora carcajada, que
aumentó aún más al observar su cara de sorpresa por mi reacción. El vehículo aminora la marcha y se detiene en el lugar que se le indica y mi
compañero, ávido de denunciar al presunto infractor, le solicita la documentación
- Que estás metiendo la pata, Paco -, exclamé entre risas. ¿No te has dado cuenta todavía?
- Pues no, no se había dado cuenta. El vehículo era inglés, con el volante en el lado derecho y la persona que venía hablando con el móvil no
era su conductor, sino su acompañante.
Todavía nos reímos, casi a diario, en la Jefatura al recordar el incidente, y es que los Policías también somos humanos.
El tren increíble
Pocos meses después del desgraciado atentado de Madrid, en la “Ciudad Soñada.” Una noche a las seis de la mañana suena el teléfono (
092), como siempre contesto “Policía Local…, dígame”; al otro lado del hilo “ Oiga por favor, que venga la pareja que el tren se ha parado en
seco a la altura de mi vivienda , en el Olivar de las Mojas bloque 4, 2º piso y se ha roto la ventana”.
“Bien - le contesto - ¿el tren sigue parado en el lugar? “ .
“Si, si está aquí junto al bloque”.
“ No se preocupe que ahora mismo pasan los compañeros a ver que ha ocurrido”
Aclaro que se trata de una calle que trascurre paralela a las vías del tren. En la sala de Jefatura se encontraban los compañeros de patrulla
cada uno con una tarea diferente y el Oficial de Servicio. A esas horas después de veinte años juntitos no tenemos muchos formulismos, así
que me vuelvo sentada en mi silla y me dirijo a todos en general incluido el señor Oficial.“
“ Oye en el Olivar de las monjas a la altura del bloque nº 4 se ha parado el tren en seco y se ha roto una ventana, pasaros a ver como ha sido
eso.” El señor Oficial fue el primero en contestar “Anda ya María… ¿ cómo se va ha romper un cristal porque el tren ha frenado, estás muy
cansada a estas horas.” Los demás compañeros hasta cuatro en total no dejaron de hacer bromas en el mismo sentido hasta que me cansé de
escuchar y con un poco de mal genio dada la hora que era y que no se ponían en marcha les dije: “ ¿¡Queréis comprobar de una vez que ha
ocurrido!? quizás ha saltado una piedra o alguien ha intentado boicotear las vías o quien sabe.”
Se ponen todos en marcha ya no dejando de replicar. Cinco minutos después se recibe llamada por la emisora de la radio que por suerte esa
noche funcionaba bastante bien.
“Central.. comunica con Renfe y ponle al tanto de la llamada según parece ha saltado algún objeto desde la vía y si no ves la ventana no te lo
crees, hemos encontrado en el dormitorio de uno de los hijos de esta pareja que por suerte no estaba un trozo de metal que si lo pilla no lo
cuenta”
“ No me digas y te tengo que creer?” De forma que de inmediato aviso a Renfe.
Después de la inspección ocular resulta que no eran boicoteadores poniendo piedras en los raíles sino que una pieza de la máquina del tren
se había desprendido, causa por la que el tren se paró en seco y se había estrellado contra la ventana del asustado ciudadano.-
M.C. Ronda.-
Susto en la Jefatura
Nuestra Jefatura está situada en un Ayuntamiento bastante antiguo, en el que antiguamente se ubicó un Cuartel de Milicias. En el sótano se
encuentra el depósito municipal carcelario en la actualidad y los polis nuevos escuchábamos algunas historias que contaban los veteranos
sobre ruidos extraños y fenómenos extraños. Era el mes de Enero del año 90, hacía un frió que calaba los huesos; en la Plaza delante de
Jefatura los árboles silbaban al son del aire. A las cinco de la mañana, después de tomar un café, salimos a dar una ronda por la ciudad a ver
quien tenía valor de andar por ahí. Me había fijado que mi compañero estaba liando algo en una pata de la silla que había junto al teléfono.
Salimos los dos y nos subimos en el coche. A la hora mas o menos me dice: ” vamos a volver un momento al Ayuntamiento”. Una vez en la
Plaza éste apaga el motor y las luces del coche antes de llegar, se baja y me dice “ No cierres la puerta del coche ni hagas ruido”, se acerca a
la puerta de entrada y coge algo del suelo, tira suavemente para terminar la maniobra en un tirón. Dentro oímos un golpe y a continuación una
serie de palabras que no podíamos entender. De pronto se abre la puerta de la calle y vemos al compañero que se había quedado en el teléfono
“blanco como la pared” y con los pocos pelos que le quedaban en la calva de punta, salir a todo prisa hacia nosotros a causa del gran susto
que le dimos al pobre. Se partía de risa y yo la verdad no sabía que hacer; si reír o llorar, porque si me lo hacen a mi no se si hubiese
sobrevivido.
Ahora comprendía que este bromista había atado la silla que estaba junto a la que ocupaba mi compañero con una tanza, dejando la
otra punta de esta en la puerta de entrada. A nuestra vuelta podría tirar de la misma y volcar la silla sin ser visto.
En recuerdo a Luis por los momentos vividos juntos.
M.C. Ronda.-
Sorpresa en alemán
Trabajo desde hace veinticinco años en la Policía Local de una ciudad que tiene una gran afluencia turística. Claro, algunos todavía creen
que aquí la “poli” no es como en su país…, total… y si te multan pues le regateas y pagas la mitad, como si de un Mercadillo se tratara.
Bueno, pues como en todas las ciudades inglesas, francesas o alemanas se denuncia, se retira con la grúa y se actúa contra los malos
hábitos de los ciudadanos ( según ellos) aunque sea turistas. Resulta que el compañero que estaba de servicio de grúa le había retirado el
coche a unos extranjeros, los cinco se encontraban en el Depósito bastante enfadados y con una retahíla que nadie entendía, por lo que desde
la Central se requiere a la unidad del coche patrulla para personarse en el lugar y tranquilizar a estos y solucionar el problema que pudiesen
tener. Junto con mi compañera, me pongo en marcha a las cuatro de la tarde con el calor que hacía, 40 Grados a la sombra, a ver que me
encuentro y yo pensando para mí: “como se pongan tontos a ver qué hago”, esta no se como va a reaccionar. Llegamos al lugar de destino nos
bajamos del coche con mil esfuerzos pues costaba trabajo respirar. Los extranjeros estaban con las camisas quitadas y bastante alterados.
Saludamos según costumbre y preguntamos en español qué problema tenían, todos comenzaron hablar a la vez sin que nadie les pudiese
parar. Yo no entendía nada, miré de reojo a mi compañera y observé que arrugaba un poco la frente y se le ponía cara de pocos amigos aunque
tenía una sonrisa un poco rara como de niña pilla. De pronto la oigo de comenzar hablar en un idioma que desconozco, pero para mi sorpresa,
los extranjeros parece que sí la entendían, se les puso una cara que todavía me acuerdo y me da risa. Desde luego, al parecer, ella fue
bastante clara pues sacaron el dinero pagaron la retirada de la grúa y se marcharon del lugar sin "decir ni mu". Cuando nos marchamos del
lugar le pregunté a mi compañera qué les había dicho y me contesta que estaba cansada de ver como los extranjeros ponían a sus
respectivos países por las nubes con el respeto al turista y cuando le parecía que había oído bastantes insultos soportables les explicó en su
idioma que se lo podían contar a otra persona pero no a una que había vivido en su país durante ocho años. En fin, creo que fue bastante
convincente.-
M.O.B.
Nuestro Paquito
En una de las últimas promociones, para diversión de todos, aprobó las oposiciones Paco, el superagente anecdótico. Al pobre le pasa de
todo; cuando él está en el turno y nos reunimos para pasar lista es como un teatro.
“ ¿ Paco que te paso ayer con la del coche que iba hablando por teléfono ? “
“Na yo no tengo la culpa que los coches ingleses lleven el volante en la derecha ”.
Todos se parten de risa.
“ Pero Paco si hace dos días querías denunciar a una guitarra que portaba uno a la espalda porque no llevaba casco ”.
Se vuelve a oír carcajadas que seguro que llegan a la calle.
“ Paco y la otra noche que te encontraste en el rellano de las escaleras “ ?
“ Ja, Ja ya sé lo que os pasa: tenéis envidia porque la chica salió cuando llegué yo, y cuando me vio cambió su actitud mostrándose sexy,
ustedes es que no tenéis clase ”, y se pasea por la sala con aire de “dandy”.
“ Paquito´… y el control de alcoholemia como fue “? , “ Calla calla , le doy el alto a un conductor con un Citröen Dyane 6, buenas noches
caballero estamos realizando un control de alcoholemia, sería usted tan amable de apagar el motor y mostrarme la documentación .? El buen
hombre se baja del coche y procede a levantar el capó del motor. Miro a mi compañeros preguntándonos qué es lo que ha entendido el
hombre, nos acercamos y le preguntamos “ Que le ocurre “?. “Pero bueno no me ha dicho usted que le enseñe el motor a ver en que
quedamos”?. Seguidamente una vez que procedemos a la realización de la prueba le explicamos que tiene que soplar y nos pregunta “ Para
donde soplo para dentro o para fuera”?.
El Oficial se las ve y se las desea para hacer callar las risas y pasar lista y cada vez que llega él hay alguna anécdota nueva que contar;
cuando no le “caen las cosas” solas las busca él mismo y tiene un repertorio como para escribir un libro él solito.
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