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Polícía Local  Ronda
Tráfico y Atestados
TRAFICO Como   decíamos   en   la   sección   de   “Seguridad”,   actualmente   en   la   Policía   Local   de   Ronda   existe una   unidad   denominada   Unidad   Operativa ”,   que   engloba   las   funciones   de   Tráfico   y   Seguridad Ciudadana ”,   lo   cual   exige   a   los   Policías   mayor   preparación   técnica   en   cuanto   a   que   conlleva   más cantidad   de   materias   de   conocimiento.   Sería   deseable   poder   especializar   aún   más   a   los   Policías,   pero en   la   actualidad   es   totalmente   inviable,   ya   que   exigiría   un   número   considerablemente   mayor   de efectivos. Entre   las   funciones   generales   que   vienen   establecidas   en   la   ley   2/86   de   Fuerzas   y   Cuerpos   de Seguridad   en   su   art.   53,    así   como   en   el   art.   56   de   la   Ley   13/2001,   de   11   de   diciembre,   de Coordinación de las Policías Locales de Andalucía , son especificas de esta unidad: ·                     b.-   Ordenar,   señalizar   y   dirigir   el   tráfico   dentro   del   casco   urbano,   de   acuerdo   con   lo   establecido   en las normas de circulación. ·       c.- Instruir atestados por accidente de circulación dentro del casco urbano. ·                     g.-   Efectuar   la   diligencias   de   prevención   y   cuantas   actuaciones   tiendan   a   evitar   la   comisión   de actos delictivos en el marco de colaboración establecido en las Juntas Locales de Seguridad. En   cuanto   a   las   competencias   municipales   en   materia   de   tráfico,   ha   de   partirse   de   lo   establecido   por   art.   25   de   la   Ley   7/1.985,   de   2   de   abril,   Reguladora   de   las   Bases   de   Régimen   Local :   “el   Municipio   ejercerá   competencias   en   materias   de seguridad   en   lugares   públicos   y   ordenación   del   tráfico   de   vehículos   y   personas   en   las   vías   urbanas”,   así   como   lo   que   prevén   los   arts.   7   y   38.4   de la Ley de Seguridad Vial. El   régimen   de   parada   y   estacionamiento   en   vías   urbanas   se   podrá   regular   por   ordenanza   municipal,   pudiendo   adoptar   las   medidas   necesarias para evitar el entorpecimiento del tráfico incluida la retirada del vehículo. El   art.   7   de   la   Ley   de   Seguridad   Vial   atribuye   a   los   Municipios,   una   relación   detallada   de   las   mismas,   las   cuales   pueden   agruparse   para   su estudio, de la siguiente forma: a)   Competencias   reglamentarias .   Comprenden   la   regulación,   mediante   disposiciones   de   carácter   general,   de   los   usos   de   las   vías   urbanas, haciendo   compatible   la   equitativa   distribución   de   los   aparcamientos   entre   todos   los   usuarios,   con   la   necesaria   fluidez   del   tráfico   rodado   y   con   el uso peatonal de las calles (art. 7,b). b) Competencias ejecutivas . Mediante la ordenación y control del tráfico en las vías urbanas, que incluirá, a su vez: a.La vigilancia y denuncia por Agentes propios de las infracciones y la imposición de sanciones, salvo las efectuadas legalmente. (art. 7 a). b.La autorización de pruebas deportivas en casco urbano, salvo travesías. c.El cierre de las vías urbanas. (art. 7 f). c)    Competencias    preventivas .    Que    comprenderán    tanto    la    inmovilización    como    la    retirada    y depósito   de   vehículos   que   obstaculicen   o   dificulten   la   circulación   o   supongan   un   peligro   para   ésta. (art. 7 c). También   la   realización   de   las   pruebas   para   determinar   el   grado   de   intoxicación   alcohólica   o   por estupefacientes,   psicotrópicos   o   estimulantes,   de   los   conductores   que   circulen   por   las   vías   urbanas. (art. 7 d). Con   la   entrada   en   vigor   de   la   Ley   5/1997,   de   24   de   marzo,   y   la   Ley   19/2001,   de   19   de   diciembre,   de reforma   del Texto Articulado   de   la   Ley   de   Seguridad   Vial,   se   establece   la   posibilidad   de   que   mediante Ordenanzas   Municipales,   se   regule   el   establecimiento   de   medidas   para   limitar   el   estacionamiento, con el fin de garantizar la rotación de los aparcamientos. Igualmente,   se   establece   la   facultad   de   regular   mediante   Ordenanzas   Municipales,   el   régimen   de parada   y   estacionamiento   para   evitar   el   entorpecimiento   del   tráfico,   incluyendo   la   retirada   y   depósito de los vehículos que incumplan las normas (art 38 de la L.S.V.). Una   unidad   muy   importante   tanto   en   el   tráfico   como   en   otros   cometidos   es   la   unidad   de   motoristas,   que   día   a   día   contribuyen   de   manera totalmente   efectiva   a   la   fluidez   del   complicado   tráfico   en   Ronda   y   que   con   su   capacidad   de   respuesta   inmediata   acude   en   los   casos   urgentes   a todo tipo de avisos en los que su efectividad ha sido ya más que demostrada. ATESTADOS Podemos   entender   la   confección   de   Atestados   por   la   Policía   Local   en   los   accidentes   de   circulación   como   consecuencia   obligada   de   la competencia   exclusiva   que   corresponde   a   los   Municipios   en   cuanto   a   la   ordenación   y   control   del   tráfico   en   las   vías   urbanas   de   su   titularidad,   y también   de   la   vigilancia   de   dichas   vías   por   agentes   propios.   ye   a   la   Policía   Local   el   artículo   53.1.c)   de   la   Ley   Orgánica   2/1.986,   de   13   de   Marzo,   de Fuerzas   y   Cuerpos   de   Seguridad,   en   relación   con   los   accidentes   de   circulación   dentro   del   casco   urbano,   al   encomendarles   la   instrucción   de Atestados en tales supuestos, la que ratifica de manera exclusiva esta competencia. Requisitos del accidente de circulación Es   necesario   plantearse   si   en   todos   los   casos   en   que   se   produce   un   accidente   de   tráfico en   vías   urbanas   ha   de   formalizarse   atestado,   es   decir,   si   se   dan   los   requisitos   o   elementos necesarios para que deba de formularse. Efectivamente,    tras    la    reforma    introducida    por    la    L.O.    3/1989,    de    21    de    junio,    de actualización    del    Código    Penal,    y    sobre    todo    con    la    aprobación    del    nuevo    Código    Penal, mediante   la   L.O.   10/1.995,   de   23   de   noviembre,   que   sigue   la   línea   de   la   anterior   reforma, despenalizando   una   serie   de   figuras   delictivas   y   la   exigencia   de   denuncia   previa   por   parte   del perjudicado como presupuesto necesario de procedibilidad. Por   lo   tanto   se   ha   pasado   de   un   sistema   en   el   que   constituía   infracción   penal,   y   por   tanto perseguible   de   oficio,   la   causación   de   cualquier   resultado   lesivo,   tanto   a   las   personas   como   a las cosas, por cualquier clase de imprudencia grave o leve, a otro en el que: 1º.- En relación con las personas, solo es constitutivo de infracción penal: a)   En   primer   lugar,   los   casos   contenidos,   cuyo   tipo   básico,   el   artículo   147   del   C.P.,   exige   el   menoscabo   de   la   integridad   corporal   o   de   la   salud   física o mental que requiera objetivamente para su sanidad, además de una primera asistencia facultativa, tratamiento médico o quirúrgico3. b) En segundo lugar, los contemplados dentro del artículo, 621 C.P., sólo perseguibles mediante denuncia. 2.-   En   relación   con   las   cosas,   sólo   serán   constitutivos   de   infracción   penal,   el   hecho   de   causar   por   imprudencia   grave   daños   cuyo   importe   excedan a diez millones de pesetas, que sólo serán perseguibles previa denuncia de la persona agraviada o de su representante legal. Además, se deduce que: - Cualquier acción que cause daños inferiores a 60.000 euros deberá denunciarse por vía civil. - Solo las imprudencias graves acarrean penas de prisión o arresto. -   El   caso   de   imprudencia   grave   con   consecuencia   de   daños   por   más   de   60.000   euros   y   todos   los   casos   de   imprudencia   menos   grave   o   leve   deben ser denunciados previamente para poder ser perseguibles. Además, se extinguirá la acción penal o la pena impuesta si el ofendido o su representante decidiera perdonar al inculpado. -   Por   el   contrario,   las   imprudencias   graves   que   provocan   la   muerte,   o   cualquiera   de   las   lesiones   descritas,   se   consideran   delitos   públicos   y   no hace falta que sean denunciados para que sean perseguibles, ni el perdón tiene eficacia sobre ellos. -   El   delito   de   daños   por   más   de   60.000   euros   es   el   único   que,   causado   a   consecuencia   de   la   circulación,   no   lleva   impuesta   la   retirada   del   carné   de conducir. -   A   excepción   de   las   penas   impuestas   a   los   pilotos   "kamikazes",   las   penas   de   prisión,   arresto   o   multa   son   excluyentes,   es   decir,   la   condena contempla   sólo   una   de   ellas,   nunca   más   de   una   modalidad.   Igualmente,   a   la   condena   de   prisión,   arresto   o   multa   se   le   sumará   la   retirada   del   carné de conducir cuando así lo contemple el Código. - Por otra parte, un perjudicado sólo podrá iniciar los trámites para un juicio por la vía penal si las consecuencias producidas o las   conductas   llevadas   a   cabo   están   especificadas   en   el   Código   Penal.   Si   no   lo   están,   deberá   proceder   por   la   vía   civil.   Sin   embargo,   el   nuevo código contempla la posibilidad, por parte del perjudicado, de sumarse a las diligencias penales iniciadas por otro   (cuyas   lesiones   o   daños   si   le   permitan   proceder   por   esta   vía)   o   por   el   Estado   (en   caso   de   alcoholemia   o   conducta   temeraria)   y   poder   cobrar así la indemnización en un proceso penal. Actuación concreta de la Policía Local El   atestado   o   diligencias   de   prevención   que   se   realiza   con   motivo   del   accidente   de circulación,   adquiere   una   relevancia   notoria,   toda   vez   que   en   este   tipo   de   conflictos   humanos suelen    producirse    entre    personas    no    especialistas    en    la    materia,    soliendo    concurrir    la circunstancia   de   que   no   existen   testigos   presenciales   que   permitan   no   solo   explicar   la   forma   del accidente,   sino   las   demás   circunstancias   personales   de   los   intervinientes   y   del   lugar   en   que suceden los hechos. En   el   contenido   ideal   del   Atestado   o   diligencias   de   prevención,   hemos   de   significar   la especial   incidencia   de   los   elementos   de   hecho   (lugar,   ubicación   de   los   vehículos,   medidas   de   la calzada,    señalización,    iluminación,    visualización,    condiciones    atmosféricas,    etc.);    de    los elementos     personales     (conductores,     su     identidad,     su     capacidad     para     conducir,     su aseguramiento,   ocupantes,   su   identidad,   etc.);   de   los   daños   y   perjuicios   materiales;   de   los daños   y   perjuicios   personales   (identidad   de   los   lesionados   o   fallecidos,   su   traslado   a   Centro Médico   con   indicación   del   mismo,   etc.).   Es   importante   hacer   constar,   las   declaraciones   o   informaciones   que   se   reciban   sobre   la   forma   de producirse   el   accidente,   tanto   de   los   intervinientes   como   de   los   posibles   testigos,   indicándose   de   forma   expresa   el   nombre,   apellido   y   domicilio   de estos,   haciéndose   expresa   mención   a   que   el   contenido   de   la   tesis   del   accidente   deriva   de   manifestación   de   parte,   igualmente   cuando   esto   ocurra en la confección del croquis. Los   funcionarios   de   Policía   Local,   cuando   sean   requeridos   con   motivo   de   un   accidente   de   circulación,   y   que   derivan   de   lo   expuesto,   habría que   indicar   que,   ante   todo,   la   fuerza   actuante   ha   de   informar   a   la   parte   implicada   en   el   accidente   de   los   derechos   que   le   asisten   para   denunciar   o no,   según   los   casos,   o   para   reclamar   civilmente   los   daños,   así   como   de   los   plazos   para   ejecutar   estas   acciones,   -   seis   meses   para   las   faltas   (Art. 131.2   C.P.)   y   dos   años   para   la   acción   civil   -.   Por   su   parte,   el   perjudicado   o   perjudicados   pueden   demorar   la   decisión   de   denunciar   a   un   momento posterior,   o   por   el   contrario,   manifestar   su   renuncia   al   ejercicio   de   la   acción   penal   correspondiente,   lo   cual   ha   de   documentarse   por   escrito mediante   la   oportuna Acta   de   Ofrecimiento   de Acciones,   sin   que   hubiese   de   remitirse   al   juzgado,   salvo   que   se   requiera   por   el   mismo,   en   el   caso   de que se demore la denuncia y se interponga directamente en el Juzgado. En   cualquier   caso,   aunque   no   hubiese   obligación   de   formular   Atestado,   los   Agentes   de   la   Policía   Local   intervinientes   han   de   tomar   nota sobre   el   accidente   y   sus   circunstancias,   e   incluso   confeccionar   un   informe   sobre   el   mismo,   pues   como   hemos   indicado   anteriormente,   el perjudicado   puede   presentar   denuncia   posteriormente,   directamente   ante   el   juzgado   o   incluso   a   través   de   la   policía   Local,   que   deberá   recibirla   y cursarla   al   Órgano   judicial   junto   con   sus   antecedentes,   o   bien   puede   suceder   que   incluso   renunciando   a   ejercitar   la   acción   penal,   se   ejerza   la acción civil y se proponga como prueba en el correspondiente juicio verbal las actuaciones o informes de la policía. Todo   lo   anteriormente   expuesto   es   compatible   e   independiente,   inicialmente,   con   la   obligación   de   los   funcionarios   policiales   actuantes   de formular la correspondiente denuncia administrativa, a la que han de unirse las pruebas obtenidas. En    el    caso    de    que    en    las    actuaciones    practicadas    resulte    la    posible    existencia    de    una    infracción    administrativa    de    tráfico,    con    la consiguiente   incoación   del   expediente   sancionador,   que   sólo   habrá   de   suspenderse   o   paralizarse,   de   acuerdo   con   los   artículos   74.16   y   75.17   de   la L.S.V.   y   artículo   2   del   reglamento   aprobado   por   Real   Decreto   320/1.994,   de   25   de   febrero,   cuando   se   remita   el Atestado   al   Juzgado   de   Instrucción para   la   apertura   del   proceso   penal   oportuno,   hasta   tanto   exista   una   resolución   penal   firme   que   permita   la   continuación   del   referido   proceso sancionador, en su caso.
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